Verde, compacta y más sabia de lo que parece.
La coliflor es una de esas verduras humildes que sorprenden. Su forma tan sigular nos recuerda que la naturaleza también tiene sus propia ideas brillantes. Y es que, con su sabor suave y su enorme versatilidad, sabe adaptarse a todo: al vapor, al horno, o incluso degustarla cruda y rebozada.